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Cuando destetar es un acto de amor. Fidel Romero Salord















Parece que hay dos caminos que recorren
la maternidad en direcciones opuestas
el adiestramiento implacable, tan eficaz como inhumano.
y la atención al deseo del niño tan querido en este foro.
Yo, que me encuentro más cómodo en el filo de la herejía
que en el regazo de los dogmas,
me planteo que a veces, no siempre, ni tampoco para todos
hay un momento en que los dientes permiten otros alimentos
el gateo marca una distancia
y un "no" a duras penas balbuceado abre
una grieta en el cálido abrazo materno.
y entonces, a veces, no siempre, ni tampoco necesariamente para todas
amar es renunciar a que el abrazo sea lazo
y que el bebé sea sólo "el bebé de su madre"
y la madre sea "todo-suya", y el yo materno sea "todo-su-yo"
y entonces, a veces, no siempre, quizás
alguien decide dejar de ser mamá-madre
y devenir mujer-madre
y tomar de nuevo completa posesión del pecho propio
y entonces, ojalá, no siempre, ni tampoco para todos
hay un hombre-padre que descubre que ha valido la pena aguardar
cuidando de la hembra y del nido
y acoge con amor el hijo generosamente entregado para llevarle desde el umbral de su
madre hacia el ancho mundo
y recibe el don de una mujer-mujer de carne y pecho.
y entonces, quizás, no siempre, no necesariamente
destetar sin urgencias ni demoras es un acto de amor
y el trago amargo de no ser imprescindible una entrega generosa
y renunciamos a las recetas mágicas, los consejos médicos y las normas universales para
asumir juntos con lucidez e incertidumbre,
la intensa aventura ser mujer y hombre, madre y padre.
 Fidel Romero Salor (foro “Crianza Natural” enero 2008)

"Los padres como maestros".Borja Vilaseca.

Para poder criar a nuestros hijos, antes debemos emanciparnos emocionalmente de nuestros padres.


  Cuenta una historia que unos padres entregaron unas monedas a su hijo. No se sabe cuántas eran ni tampoco si estaban hechas de oro, de plata o de cobre. Y el joven, indignado, les gritó: “¡Estas no son las monedas que me merezco! ¡Qué injusticia!”. Seguidamente pegó un portazo y salió de casa de sus padres con el corazón inundado de dolor.

  Durante años, la lucha, el conflicto y el sufrimiento marcaron la vida de aquel joven. Sin monedas se le hacía muy difícil vivir. Por eso decidió ir a buscarlas a otra parte. Creyó que aparecerían al iniciar una relación de pareja. Poco después se casó, pero ni rastro de las monedas. Más tarde tuvo su primer hijo. “Seguro que las tiene él”, pensó. Un par de años más tarde confirmó que no era así. Movido por su tozudez, tuvo un segundo hijo. Pero las monedas tampoco estaban ahí.

  Casado y con dos hijos, no conseguía llenar su vacío. Su vida carecía de sentido. Y seguía sufriendo. Hacia los cuarenta años, el protagonista de esta historia decidió buscar un terapeuta. Tras un profundo proceso de autoconocimiento, finalmente se liberó del dolor y por fin vio con claridad dónde estaban las monedas. Con lágrimas en los ojos, volvió a casa de sus padres, pidió disculpas y les agradeció todo lo que habían hecho por él. Y entre abrazos les pidió que, por favor, le devolvieran las monedas: “Ahora sé que son las que necesito para ser feliz y seguir mi propio camino”. Al salir de casa de sus padres y despedirse cariñosamente de ellos notó cómo la lucha, el conflicto y el sufrimiento comenzaron a despedirse de él. En el momento en que aceptó, tomó y agradeció las monedas de sus padres, se reconcilió consigo mismo y con la vida.





"Depender de la aprobación de nuestros padres dificulta que seamos libres para seguir nuestro propio camino”
 
  Este cuento, inspirado en el libro ¿Dónde están las monedas?, de Joan Garriga, ilustra el camino que todos podemos elegir para resolver parte de nuestros conflictos internos. No en vano, la sombra de papá y mamá es alargada. Y esconde alguno de nuestros peores temores y se nutre de las heridas que más nos cuesta curar. De ahí que muchos adultos se hayan distanciado emocionalmente de sus padres.

  Debido a nuestra falta de madurez, los hijos solemos culpar a nuestros progenitores por el tipo de inseguridades, carencias y frustraciones que arrastramos desde la infancia y que se acentuaron durante la adolescencia. Y en definitiva, les negamos nuestro cariño porque ellos no nos quisieron como nos hubiese gustado. Sería maravilloso que todos los padres amaran a sus hijos como estos necesitan. Pero no es así. ¿Cómo nos van a querer nuestros padres si no saben apreciarse a sí mismos?

  Nuestros padres y madres, antes de esa condición, son seres humanos. Y tienen sus propias heridas. Nos quejamos de nuestra mochila emocional cuando en general ellos cargan con una maleta bastante más pesada. Nuestros progenitores lo han hecho lo mejor que han sabido. Esta es una lección de la vida que muchos aprendemos demasiado tarde. Normalmente cuando nos convertimos en padres y comprendemos lo desafiante y agotador que puede ser educar a un hijo. De pronto recordamos que de un día para otro dejaron de ser los protagonistas de sus propias vidas.


"Emanciparse emocionalmente de nuestros padres consiste en cortar definitivamente el cordón umbilical que nos mantiene atados a ellos."

  Depender de su aprobación dificulta que seamos libres para seguir nuestro propio camino en la vida. No en vano, convertirse en una persona adulta implica haber resuelto nuestros traumas de la infancia. El hecho de que sigamos en guerra con nuestros progenitores pone de manifiesto que seguimos sin sentirnos en paz con nosotros mismos. Por eso se dice que la adolescencia se sabe cuándo empieza, pero no cuándo termina.

  Dejar de esperar algo de nuestros padres, incluyendo que nos acepten, que nos apoyen y que nos quieran. Así es como empezamos a aceptarnos, apoyarnos y querernos, fortaleciendo la autoestima y confianza en nosotros mismos. El indicador más fiable de que hemos conquistado la madurez emocional es que estamos agradecidos por todo lo que hemos recibido de nuestros padres. O, mejor dicho, por el aprendizaje derivado de cómo se han relacionado con nosotros. Es cierto que hay hijos que han heredado falta de afecto, malos tratos e incluso deudas. Sin embargo, el viaje de la emancipación implica comprender que en cada problema o adversidad se esconde un aprendizaje oculto, que es precisamente el que necesitamos para conocernos y saber verdaderamente para qué estamos aquí.

  Al comprender y perdonar los errores de nuestros padres, nos liberamos de ellos. A partir de entonces, al mirar hacia atrás solo vemos gratitud. Y cada vez que caminamos hacia delante, nuestro corazón se llena de confianza. El primer paso para transitar esta senda consiste en cuestionar la manera en la que hemos interpretado nuestra historia familiar. Y seguir cuestionándola hasta que consigamos poner en orden el lugar de donde venimos, aceptando, valorando y agradeciendo de corazón las monedas que en su día nos entregaron.

Comadrón, masculino y singular

El parto desde la perspectiva y sensibilidad de dos hombres

Dos jóvenes matronos comparten la pasión por su profesión, el privilegio de acompañar la llegada de una nueva vida.



Comadrón, masculino y singular from MiNuShu on Vimeo.

Carta de un padre a una Mamatoto.


Aquí es donde estás.
Este es tu mundo, con dos habitantes, tú y él.
Y personas que van y vienen.
Este es tu quehacer, tu medida del tiempo, tu búsqueda, tu encuentro, de tí, de él.
En ese mundo está todo lo que necesitas.
Fuera, sólo está el recuerdo de quien solías ser.
Ya no lo eres, aunque tengas el mísmo rostro y el mismo nombre.

Si sólo vas al espejo para encontrar a aquella persona, tu mirada se entristecerá.
Pero si te fijas, sin tratar de aferrarte a ninguna imagen familiar, en ese espejo, tras ese aspecto desconocido, en esa mirada, se esconde una madre.
Búscala.
No está en ese espejo, sino frente a tu hijo.
Cógelo, abrázalo, bésalo, acarícialo, háblale, sácalo al mundo al que lo has traido, amamántalo, cálmalo, escúchalo, duérmelo.
No necesitas nada más.
No necesita nada más.

En este mundo no hay maestros, sólo aprendices.
Tú aprendes de él. Él aprende de tí.
Nadie te puede decir lo que debes hacer, porque si escuchas tu corazón, ya sabes lo que necesitais. Escúchalo entre latido y latido. Está ahí todo tu saber.
Escúchate entre miedos y dudas. Estás ahí tú, la madre de tu hijo.
Encuéntrate con esa persona. En brazos tiene un bebé.
Es tu hijo. Encuéntrate con él.
Te espera.

Lleva un tiempo darse cuenta que ya no eres la mísma, que ya no eres la persona ni sus necesitades.
Eres una nueva, recién parida, límpia de tiempo, como tu hijo, pues sois esa nueva persona, una mamatoto, una mamábebé.
Qué espacios necesitais independientes. Qué tiempos. Qué objetos que os separen; qué argumentos que lo sostengan.

Sois uno.
Nunca antes hubo un sentimiento así en tu vida, salvo cuando fuiste uno con tu propia madre. Quizás necesitasteis más tiempo y ella no se dió cuenta, porque la esperaba fuera, su antigua vida. Y quizás hubo necesidades que colmar, tiempos que compartir, momentos que vivir, encuentros que tener que nunca ocurrieron.
Simplemente pasaron. Hoy vuelven a tí.

Tú no eres aquella madre, ni tu bebé es aquel bebé.
Sois seres nuevos, un mismo ser, intentando una nueva forma de vivir aquel momento, que es este momento, vuestro momento, donde sanar el pasado, donde resarcir al bebé que vive en tí, insatisfecho, y escucharlo y transformar sus necesidades en sensibilidad hacia tu bebé.
Y daros lo que necesitais, lo que nadie más puede daros, lo que sólo vosotros sabeis.

Bienvenidos mamábebé.


Más info:
http://otrabiologia.files.wordpress.com/2012/02/6-seres-humanos-i.pdf

Estados modificados de la conciencia en el parto.


Ecotonía: la semilla de la vida. (o como buscar financiación para parir en casa).

“Cuando Lanire se quedó embarazada, comenzamos un proceso de investigación sobre las diversas posibilidades disponibles para efectuar el parto de la manera más humanizada, y decidimos que nos gustaría hacerlo en casa, desde la intimidad del hogar, pero nuestro limitado presupuesto no alcanzaba para afrontar las tarifas que cobran los profesionales que atienden partos a domicilio (en torno a los 2.000 euros), por lo que optamos por realizar UN DOCUMENTAL E INICIAR UNA CAMPAÑA DE CROWDFUNDING para financiar la aventura.
El documental lleva por título Ecotonía: la semilla de la vida y se centrará principalmente en la extrema sensibilidad y empatía requerida por los acompañantes debido a los ESTADOS MODIFICADOS DE LA CONCIENCIA QUE ATRAVIESAN LA MADRE Y EL BEBÉ durante el proceso de embarazo y, muy especialmente, en el momento del parto. Aquí puedes ver un primer tráiler de lo que hemos encontrado hasta el momento”


Puedes contactar con ellos en: alterconsciens@riseup.net







Semana Mudial de la lactancia materna


Nils BergmanRecuperando el Paradigma Original.  (2002). 


Nils Bergman es neonatólogo de renombre internacional, director de la Maternidad del Hospital de Mowbray (Sudáfrica), uno de los principales valedores internacionales del cuidado Madre Canguro para prematuros y recién nacidos, y se puede contactar con él en la web http://www.kangaroomothercare.com/.


Realizó en 2002 un documental llamado "Restaurando el Paradigma Original" (Restoring the original paradigm), donde explica con detalle y total solvencia científica todo el proceso de establecimiento de la lactancia.El documental en sí mismo es un resumen maravilloso sobre cómo funciona el mecanismo de la lactancia, y con él, el de la maternidad biológica. 

Nota: En el documental se ha traducido erróneamente "nicho" (niche en inglés) por "nido" (nest en inglés).

¿Parto en casa después de una cesárea?. Si, se puede.




En los últimos años se ha disparado de forma alarmante la tasa de cesáreas. La cesárea no es una forma de nacer normal, se trata de cirugía mayor y entraña sus riesgos. Actualmente el 28 por ciento de mujeres en España( con variabilidad entre el 15 y el 45 por ciento según el hospital o clínica) dan a luz con cesárea.

El sentido común nos hace sentir que NO es posible que una de cada tres mujeres no tenga capacidad para parir. Y eso nos confirma que por lo menos la mitad de esas cesáreas son innecesáreas.

Una cesárea proyecta una larga sombra sobre el resto de la vida reproductiva de una mujer. Si ya es difícil conseguir un parto fisiológico no dirigido y respetado para una mujer sin cesárea anterior, para una que la tiene se convierte en toda una carrera de obstáculos.

La mayoría de hospitales que tienen protocolo de atención al parto natural no atienden de este modo los Partos Vaginales después de Cesárea (PVDC) por considerarlos de alto riesgo. El protocolo de actuación para asistir PVDC en muchos hospitales actualmente incluye medidas como monitorización continua y/o interna, epidural, y forceps o ventosa para abreviar el expulsivo. Esto en el mejor de los casos, porque en la sanidad privada, solo por el simple motivo de tener una cesárea anterior ya practican una cesárea programada a cerca del 90% de las mujeres. 

Todo ello implica un riesgo mayor para la madre y para el bebé. Los riesgos de una monitorización interna, como desprendimiento de placenta y perforación uterina; los propios de una cesárea, como hemorragia postparto, histerectomía, daños al bebé, mayor riesgo de prematuridad yatrogénica, mayor riesgo de mortalidad neonatal ( 2,9 veces superior),y mayor mortalidad materna. Cierto que son riesgos raros, pero deberían ponerse en la misma balanza del riesgo "raro" de una rotura uterina.

Las mujeres que desean un  PVDC en casa son mujeres que investigan, se informan, leen, se meten en foros como el de apoyocesáreas, luchan, muchas aprenden tanto que saben más que muchos médicos sobre parto natural y respetado: es como si quisieran hacer un master de saber parir. Se leen toda la bibliografía habida y por haber. Entonces un PVDC es mucho más que un parto, es un triunfo para esa madre, para esa familia y para ese bebé.

Adaptado de artículo de Inma Marcos. Comadrona Independiente.




Inducción del parto. ¿Tiene efectos secundarios?



  En muchos casos la inducción artificial del parto es necesaria por algun motivo Obstétrico que podría resultar en un riesgo para la salud de la madre o del bebé si no se adelanta el nacimiento. El motivo mas común es el embarazo prolongado y el segundo es la rotura de la bolsa. Otras indicaciones comunes son diabetes, preclampsia y restricción del crecimiento fetal. Sin embargo, en demasiadas ocasiones el parto se provoca por razones que no tienen fundamento en la evidencia científica (ej. bebé grande, historia de partos cortos) o incluso que son ajenas al embarazo (ej. conveniencia de la mujer o disponibilidad de fechas). De hecho, la inducción del parto por conveniencia es una practica cada vez mas extendida en la atención privada y su popularidad esta basada en la falsa creencia de que no supone ningún riesgo y que una vez que el parto haya comenzado no es diferente de un parto que comenzó de forma espontánea. Desafortunadamente no es así. El desencadenamiento del parto depende de una serie de factores químicos y hormonales. La investigación científica muestra que el principal de estos factores proviene del bebé y no de la madre. Por tanto es el sistema nervioso y endocrino del bebé el que busca el momento idóneo para el comienzo del parto. Forzarle a nacer antes de tiempo sólo se debe hacer si de verdad hay una justificación clara.

   Sin embargo, durante las últimas décadas, ha habido un alarmante incremento en la incidencia de partos provocados. De apenas un cinco por ciento de inducciones en los años setenta se ha pasado a cifras que, en muchos hospitales, rondan o superan incluso el 25% (datos de la Comunidad Valenciana en el año 2005: 26.37% en los centros públicos y 42.25% en centros privados (LINK)). Estas cifras sobrepasan con creces las recomendaciones de la OMS que sostiene que  "ninguna región geográfica debe tener un índice de partos inducidos mayor al 10%".

  Existen varios métodos utilizados para provocar el parto, unos más efectivos que otros, pero en general se usan hormonas sintéticas. La mas utilizada de estas hormonas es la oxitocina. Sobre el útero, esta hormona sintética produce el mismo efecto que la del propio organismo: provoca contracciones de parto. Sin embargo, existe un órgano en el cual el efecto de la oxitocina sintética es diametralmente opuesto al de la del propio cuerpo. Este órgano está involucrado en el proceso del parto con funciones igual o más importantes que las del útero. Este órgano es el cerebro. La oxitocina producida por el cuerpo de la parturienta se fabrica precisamente en el cerebro; por tanto cuando se produce, el lugar donde mas concentración hay, es el cerebro y no el útero.

La oxitocina es la hormona del amor (no será tan mala ¿no?).

  En el cerebro, la oxitocina es la "hormona del amor". Se la llama así porque sus mayores niveles de producen en los momentos en los que el sentimiento de amor aflora de una forma mas intensa: durante el parto, durante los momentos de lactancia y durante el acto sexual. Es la hormona que a todos los seres humanos nos produce esos momentos de sentimiento de amor extremo en el que podríamos decir "moriría por ti".

  Existen dos versiones del efecto de la Oxitocina como hormona del amor. El amor de pareja, cuando la oxitocina se segrega junto con endorfinas y el amor maternal, cuando la oxitocina se segrega junto con endorfinas y con otra hormona llamada prolactina.

   Cuando se administra Oxitocina intravenosa a una mujer de parto el efecto es radicalmente opuesto. La Oxitocina administrada desde fuera no es capaz de atravesar la barrera química entre sangre y cerebro (llamada barrera hematoencefálica). No es sólo que al cerebro de la mujer, prácticamente no llegue la oxitocina admnistrada, sino que además la mujer deja de producir su propia oxitocina. Esto es porque cuando hay suficiente oxitocina en sangre, hay mecanismos de compensación por los que se anula que se siga produciendo en el cerebro. La naturaleza tiene previsto que el dolor del parto procedente de las contracciones del útero esté compensado por el sentimiento de amor-placer procedente de la oxitocina natural en el cerebro. Esto es lo que explica por qué la sensacion de las contracciones del parto se torna insoportable en cuanto comienza la infusion de oxitocina: se incrementa la acción en el útero pero se aniquila la acción en el cerebro que compensaba el dolor. La consecuencia es la necesidad imperiosa de analgesia epidural o similar.

  De hecho, estadísticamente se ha constatado que existe una mayor medicalización en los partos inducidos. Este tipo de partos desemboca en una cascada de intervenciones obstétricas (epidural, monitoriación contínua y a veces interna, restricción de movimientos, situaciones de sospecha de sufrimiento fetal, exploraciones vaginales, partos más lentos, etc) que incrementan las posibilidades de tener un parto mediante cesárea o con necesidad de fórceps o de ventosa, que alcanzan la cifra de hasta un 60% en primerizas.

  Cuando se analizan las estadísticas de inducciones en los diferentes hospitales se aprecia un correlación muy alta con las estadísticas de  cesáreas. En los centros con índices de inducciones bajos (del orden del 10%), el índice de cesáreas suele ser aceptable (10-15%). En cambio en centros en los q el índice de inducciones el alto (en torno al 40%), el índice de cesáreas suele también ser del mismo orden.

  La oxitocina se produce durante todo el parto desde el momento en el que empiezan las contracciones, y alcanza el nivel en sangre más en el momento en que el bebé acaba de nacer y la madre lo mira extasiada. Ese pico de oxitocina es el que en un parto natural no intervenido provoca el reflejo de eyección de la placenta para expulsarla.

  Se produce en el cerebro del bebé durante todo el proceso del nacimiento desde que empieza a ser abrazado por las contracciones y alcanza su momento mas alto en niveles de sangre del bebé cuando este acaba de nacer y abrazado por su madre la huele, la oye, la toca, y la mira a los ojos. En este momento ambos se enamoran.

  La oxitocina se produce durante todo el tiempo que dura una tetada, pero el momento mas alto de sus niveles en sangre ocurre cuando el bebé realiza la succión y esta hormona produce el reflejo de eyección de la leche para expulsarla.

  La  oxitocina se produce durante todo el tiempo que dura un acto sexual y alcanza su nivel máximo en sangre en el momento del orgasmo. En el varón este pico de Oxitocina es el responsable del reflejo de eyección del semen.

Motivos habituales para provocar el parto:

Gestación prolongada:

  Mucha gente cree que el riesgo de que un embarazo se prolongue se debe a que el bebé crezca demasiado. No es cierto; como se explica más abajo, en el apartado sobre bebés demasiado grandes, este no es un motivo justificado para provocar el parto. El riesgo real que aparece cuando se prolonga el embarazo no tiene que ver con el parto, sino sólo con el propio embarazo. Se trata del riesgo de que un bebé pueda morir antes de nacer. Este riesgo existe en cualquier momento del embarazo, pero al prolongarse más de 40 semanas, aumenta. Se ha confirmado estadísticamente que, en concreto, al cumplir 37 semanas han muerto 1 de cada 3000 bebés dentro del útero, al cumplir 42, han muerto 1 de cada 1000, y al cumplir 43, han muerto uno de cada 500 bebés. Pero para realizar protocolos clínicos no bastan los datos estadísticos; es necesario confirmar que la inducción del parto, es realmente efectiva. Pues bien ¿a partir de qué momento merece la pena provocar el parto?. La respuesta nos la dan los estudios aleatorizados. La conclusión de estos estudios es que con un protocolo de ofrecer inducción rutinaria del parto antes de cumplir 41 semanas no se salvan vidas de bebés, pero si se ofrece después de haber cumplido 41 semanas o más, entonces sí. Y además se ha comprobado que con estas inducciones no se aumenta el riesgo de cesárea, pues ya está aumentado de por sí sólo por el hecho de ser embarazo prolongado. Por eso, entre las 41 y 42 semanas es el momento en que la mayoría de los protocolos ofrecen la inducción. Con esta información en la mano, y teniendo en cuenta también la información adicional sobre otros factores que se mencionan en este artículo, yo considero que la mujer es quien tiene la última palabra. Si la mujer decide esperar yo recomiendo un control mediante monitorización cada cierto número de días. Es importante saber que el factor que probablemente más influye para que un embarazo se prolongue es el estrés mental. Es conveniente pues buscar las condiciones en este momento de la vida para estar en un ambiente de calma, de serenidad y de amor. Salvo alguna contraindicación concreta, es adecuado también mantener la vida sexual tan activa como se desee.

Rotura de bolsa sin estar de parto:

  La rotura prematura de membranas ocurre en aproximadamente uno de cada diez embarazos. El principal riesgo que aparece en este momento es el de infección de la madre o del bebé, que puede ocurrir en los días o semanas siguientes. La vía de entrada de esta infección es desde la vulva y vagina hacia el líquido amniótico. Por ello, la actitud más generalizada es la inducción del parto en las siguientes 12-24 horas. La evolución natural de una mujer que ha roto la bolsa es ponerse de parto en los días siguientes. En concreto, pasadas 12-24 horas, se habrán puesto de parto el 86%. Pasadas 24 a 48 horas, se habrán puesto de parto el 91%. Y pasadas 48 a 96 horas, se habrán puesto de parto el 94% de las mujeres por sí solas, sin inducir.

  Teniendo en cuenta los descubrimientos sobre la acción de la oxitocina en el cerebro y la posible relación con el autismo infantil mencionados en este artículo, en algunos protocolos menos intervencionistas, el margen de espera puede ser de varios días. Por ejemplo, en el protocolo que yo aplico (idéntico al del King's College Hospital de Londres), las mujeres con bolsa rota esperan 4 días, de modo que el 94% de las que han roto la bolsa se ponen de parto sin necesidad de ser inducidas. En este abordaje, tras confirmar el bienestar del bebé, la mujer está en su casa pero adopta una serie de medidas para disminuir el riesgo de infección, como no bañarse, no mantener relaciones sexuales, y tomarse la temperatura varias veces al día; si sube de 37'5 debe acudir al hospital para comenzar la inducción. Una condición indispensable en esta forma de proceder es que no haya existido necesidad de realizar tacto vaginal, pues éste es una fuente de arrastre de gérmenes desde la vulva.

  Si la rotura de membranas hubiera ocurrido antes de cumplir 35 semanas, el bebé está siempre mejor dentro que fuera y, por tanto, lo recomendable es esperar sin inducir el parto, con las medidas adecuadas de vigilancia y de prevención de infecciones. Si hay signos de infección del líquido amniótico, entonces sí será necesaria la inducción.     

Hipertensión:

  A menudo la tensión arterial alta en el embarazo, como fuera del mismo, es de caracter emocional y no tiene ninguna trascendencia. Sin embargo, existe una enfermedad del embarazo llamada preclampsia que puede resultar mortal para el bebé y grave para la madre. Sus síntomas son la subida de la tensión, proteínas en la orina, análisis de sangre anormales en algunos parámetros, visión de luces u otras alteraciones en la visión, y dolor epigástrico parecido al de indigestión. En la mayoría de los casos, hasta la semana 37, se continúa el embarazo, pero exige un seguimiento estrecho pues si se agudiza se debe terminar el embarazo cuanto antes mediante inducción o cesárea. Después de la semana 32 hay mas probabilidades de que la inducción del parto tenga éxito, y además el bebé está más maduro para salir.

Diabetes:

  Un 2.6% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes durante el embarazo. En muchos casos  esta diabetes remite simplemente con cambios alimenticios y sólo exige vigilancia. Si no es así, es necesario recurrir a la insulina. Las diabetes que mantienen nivel de glucosa elevado en sangre o que tienen otros signos en la analítica tienen riesgo de complicaciones en el nacimiento, sobre todo si se manifiestan en el bebé. La alteración del bebé más fácil de detectar mediante ecografía es el excesivo percentil de peso del bebé para la edad gestacional. En estos casos está justificada una inducción del parto antes de cumplir 40 semanas.

Bebé demasiado grande:

  Los estudios realizados comparando protocolos de inducción de partos cuando se sospecha que el bebé es grande (más de 4 kg) con protocolos de espera no han demostrado que se reduzca el riesgo para el bienestar de la madre o del bebé. El mero hecho de que un bebé sea demasiado grande, pues, no es motivo para justificar una inducción ni mucho menos una cesárea (a excepción del caso de madre con diabetes gestacional). Esto quiere decir que prácticamente sólo el intento de parto sirve para conocer si es o no posible el parto vaginal.

Bebé demasiado pequeño:

  Estos bebés tienen 5 veces mas riesgo de enfermedad y muerte que los bebés de peso normal ya que cuentan con menos reservas de energía para afrontar el proceso del parto, lo cual los hace mas vulnerables. Sin embargo, actualmente no hay estudios que hayan demostrado que exista ningún beneficio de inducción del parto.

  La excepción es que, además de eso, se detecten alteraciones en la ecografía Doppler. Es conveniente por tanto realizar esta prueba a todo bebé cuya estimación de peso en la ecografía está por debajo del percentil 10. La ecografía Doppler muestra datos sobre la circulación de los que se puede detectar si existe una insuficiencia de la placenta, en cuyo caso, dependiendo de la edad gestacional, se buscará el mejor momento para inducción (o incluso directamente cesárea).

Parto anterior demasiado rápido:

  Un parto rápido se define como un parto con una duración de dos horas o menos. El objetivo de un protocolo de inducción programada de partos de mujeres que han tenido partos precipitados es reducir el riesgo de que no les de tiempo a llegar al hospital y tengan al bebé fuera del hospital. Pues bien, no hay ninguna evidencia de que un protocolo de inducciones por este motivo aporte ventajas.

Demasiados partos anteriores ( 4 o más)

  Mujeres que han tenido muchos partos tienen un mayor riesgo de parto muy rápido, de ruptura uterina y de hemorragia postparto. Pero los estudios realizados han demostrado que la inducción del parto por este motivo esta relacionada con un aumento cesáreas, y un mayor riesgo de rotura uterina (hay que decir que salvo el caso de inducción con cesárea previa, en el resto de los casos este riesgo es muy bajo).

Conveniencia de la madre:

  Hay mujeres que buscan amoldar la fecha a su agenda. Otras tienen necesidades verdaderas por cuestiones sociales, económicas o familiares. Toda decisión es respetable, pero no debería ocurrir que desconozcan los riesgos o inconvenientes de un parto provocado: es muy importante que tengan toda la información antes de optar por ello.

Disponibilidad del médico o de la clínica:

 Este motivo para inducir el parto de forma artificial es completamente ajeno al proceso fisiológico del embarazo. Conlleva el riesgo de que la inducción fracase y el parto termine como cesárea. El caso más típico que lleva a este tipo de inducciones es la excesiva dependencia emocional de un sólo profesional. La mujer embarazada a menudo busca sensación de seguridad y confianza en las personas de su alrededor. Además hay que tener en cuenta que el nacimiento de cada hijo está para casi todas las mujeres entre los eventos más importantes de su vida. No es de extrañar pues que deseen que su parto esté atendido por el profesional en el que han puesto su confianza. Lo ideal es que la atención al parto esté prevista por un equipo de un modo tal que cualquier miembro equipo transmita de antemano confianza a la mujer que va a parir, y que siempre haya alguien de ese equipo disponible para atender al parto. Es potencialmente dañino planificar el parto girando en torno a un solo profesional. Un ginecólogo o una matrona, obviamente, necesita periodos de sueño, de intimidad, de vida privada, de vacaciones, etc. La organización de la atención al parto debe ser en equipo de tal forma que estos derechos no choquen con el interés de la mujer.


Inducciones "desapercibidas"
  
  Yo llamo así a las inducciones que no se han considerado como tales. Son muy frecuentes. Son una buena parte de los partos clasificados como normales y, sobre todo, una gran parte de los partos que terminan en cesárea. Una mujer que está en los días en que podría ponerse de parto a menudo tiene dudas sobre cuándo es el momento adecuado de acudir al centro. Es habitual que cuando comienza con contracciones acuda. En el hospital es valorada por el médico o matrona para conocer si está de verdad  de parto. Los criterios de parto son básicamente dos:

1. Dilatación de 3 cm o más.
2. Contracciones regulares cada 3-5 minutos.

  Si cumple ambos criterios la mujer está de parto. Si sólo cumple uno de ellos o no cumple ninguno pero empieza a acercarse a cumplirlos, está en fase de pródromos de parto. Es crucial que el profesional diferencie claramente entre estas dos situaciones. Si es parto establecido, se comienza a actuar en base al protocolo de atención al parto con el que se esté trabajando. En muchos protocolos de atención al parto en España, se realizan acciones para estimular o acelerar el parto: rotura de bolsa, goteo de oxitocina de conducción, monitorización electrónica fetal, etc. Si cualquiera de estas intervenciones se realizan sobre una mujer que aún no está de parto, aunque esté ya en pródromos de parto, entonces lo que se está realizando es una inducción. La principal consecuencia negativa de este tipo de error es el aumento de cesáreas; en concreto, muchos centros tienen un alto índice de cesáreas por no progresión de partos que en realidad no eran partos y que no se debían aún haber considerado como tales. La principal causa de este error es la prisa. La prisa a veces procede de la mujer en su impaciencia por terminar el embarazo. Pues bien: la prisa es uno de los mayores enemigos del parto. El mejor remedio para esta prisa es adoptar una actitud de disfrute. Todos los momentos del embarazo son únicos y bellos y es importante disfrutar de cada momento del final del embarazo, aunque sólo sea porque va a terminar pronto esa etapa en la que a tu bebé lo sientes dentro.

Riesgos para el bebé

  El hecho de inducir el parto conlleva ciertos riesgos para el bebé. El parto se desencadena cuando llega el momento en el que el bebé esta preparado para la vida fuera del útero, mediante una serie de comunicaciones entre la madre y el bebé a través de reacciones químicas y hormonales. Si el parto se provoca antes de su inicio espontáneo, cabe el riesgo de que el bebé no estuviera preparado todavía para vivir fuera del útero y esto puede conllevar consecuencias negativas para su salud y su futuro desarrollo físico y mental.

Riesgo, incluso, de autismo

  Hay sospecha científica de que el uso de oxitocina artificial durante los partos en los últimos 40 años pueda estar siendo el responsable de que en las últimas décadas se esté incrementando alarmantemente en el mundo la incidencia de casos de autismo. Estas sospechas están basadas en estudios escandinavos de grandes muestras de nacimientos; la exlicación podría radicar en que la oxitocina administrada a la madre en el parto es responsable de que se inhiba la producción de oxitocina en el cerebro del propio bebé durante las horas previas y siguientes al nacimiento y, lo que sería más importante, la responsable de que durante toda la infancia ese niño carezca de un número suficiente de receptores oxitócicos en su cerebro. Como consecuencia de esto, el funcionamiento de la hormona del amor (oxitocina) se verá afectado y podría influir en como esta persona se comunica con la gente de su alrededor para el resto de su vida. Pues bien, estos posibles perjuicios de la oxitocina serían gravísimos pero aún no se consideran demostrados científicamente y no se están teniendo en cuenta a la hora de elaborar protocolos de atención al parto en los hospitales del mundo.

En resumen,

  los efectos secundarios de la inducción con oxitocina son, para la madre, incremento del dolor y de la sensación de sufrimiento, mayor tendencia a precisar una cesárea, mayor tendencia a necesitar intervenciones médicas en el parto, y mayor tendencia a la hemorragia postparto por retención de placenta (el útero que ha sido inducido con oxitocina tiene menos receptores a la oxitocina y se hace insensible a ella en el momento en que más debería responder: el momento de la salida de la placenta). Efectos secundarios para los bebés son mayor tendencia al sufrimiento fetal, a la ictericia del recién nacido y, como hemos visto, posiblemente al autismo. La decisión de provocar el parto es pues algo que no se debe valorar a la ligera. Sin embargo, si los beneficios sobrepasan a los riesgos, se debe hacer y en muchos casos puede ir muy bien y sin ninguna complicación.


Emilio Santos Leal, médico ginecólogo, médico psiquiatra, doctorsantos.com  Noviembre 2008




Bibliografía

"Fetus Tells Mother It's Time for Labor," Science

"Care in Normal Birth," The World Health Organization.

"Life in a Parallel World: A Bold New Approach to the Mystery of Autism," Newsweek, May 13, 1996.

Autism: An Expert Interview With Eric Hollander, MD

Oxytocin, Pitocin, and Autism: Researchers Wrestle With Links

Could oxytocin administration during labor contribute to autism and related behavioral disorders? - A look at the literature .

Association of the oxytocin receptor gene (OXTR) in Caucasian children and adolescents with autism.

Tyzio R et al.(2006) Maternal Oxytocin Triggers a Transient Inhibitory Switch in GABA Signaling in the Fetal Brain During Delivery. Science 314: 1788-1792

Día mundial del sueño feliz: ejemplo práctico

Este 29 de Junio ha sido declarado el Primer Día Mundial del Sueño Feliz, con el lema Desmontando a Estivill. Esta iniciativa no ha surgido de ningún organismo oficial, sino de más de 1000 padres y madres que han decidido realizar una campaña pública de información y concienciación sobre las necesidades naturales del niño y sobre los estudios científicos que las reflejan.
El gran poder de las redes sociales y la blogosfera está permitiendo que padres y madres de todo el mundo compartan experiencias y conocimientos, pero además, les dota de una herramienta muy poderosa para influir en la sociedad y transmitir sus ideas de forma organizada. Este Primer Día Mundial del Sueño Feliz representa este poder y este empeño.
La iniciativa Día Mundial del Sueño Feliz quiere hacer una campaña que demuestre con datos científicos los argumentos de esos supuestos expertos mediáticos que defienden métodos conductistas que interfieren en el proceso natural del sueño de los niños, provocando sufrimiento y haciendo creer a los padres que el sueño se aprende y que si el niño no duerme solo en su cuna y sin pedir atención se le causarán problemas.
Numerosos expertos señalan que el adiestramiento en el sueño y el dejar a los niños llorar les puede causar daños emocionales y fisiológicos, y que, por el contrario, los niños necesitan ser atendidos siempre que lo necesiten y que es normal que se despierten y pidan compañía.

Parto en casa. 9 cosas que siempre quisiste saber y nunca supiste a quien preguntar.



Esta entrada está basada en el artículo “but what if…” de la página www.homebirth.uk
Al plantearse un parto en casa es posible que surjan muchas dudas relativas a la seguridad. Aunque los estudios muestran que los partos domiciliarios son al menos tan seguros como los hospitalarios, la mayoría de la gente a la que se comunica la decisión de recibir al bebé en casa harán una pregunta que comience con ¿y si….? Aquí hay algunas de los respuestas:

1.¿Y si el bebé viene con una o varias vueltas de cordón?

Más o menos uno de cada tres bebés nace con el cordón umbilical alrededor del cuello sin que ello suponga ningún problema. Puede estar enrollado con una, dos, tres vueltas o más. Aunque de un poco de miedo, normalmente no es una complicación grave, algunos bebés necesitan reanimación como frotarles la piel, darles aire con una bolsa y máscara u oxígeno,  pero la mayoría están perfectamente. Sólo en casos excepcionales es algo más grave, tanto si el bebé nace en casa como si nace en el hospital, y la situación casi siempre se trata igual en ambos sitios .
Si el cordón está muy apretado, puede que la cabeza no descienda y haya signos de malestar fetal al apretarse el cordón durante las contracciones, cuando la cabeza es empujada hacia abajo. Las matronas que atienden partos en casa monitorean regularmente el latido fetal y si se encontraran signos de pérdida de bienestar fetal se procedería al traslado al hospital. Si hubiera una bradicardia continuada se procedería a realizar una cesárea.
De todas formas, en la mayoría de los casos, el cordón está lo suficientemente suelto para permitir al bebé nacer vaginalmente. Si el bebé no ha dado signos de sufrimiento durante la dilatación y la cabeza desciende, la situación se manejaría igual en casa o en el hospital – igualmente no habría tiempo para una cesárea si el bebé mostrara estos signos en los últimos diez minutos del parto. Cuando sale la cabeza, si el cordón está lo suficientemente suelto, la matrona lo desenvueve, o sujeta la cabeza cerca del perineo cuando sale el resto del cuerpo, y le hace un giro de manera que el bebé nazca a través del nudo del cordón. Si el cordón está muy apretado, es posible que se pince y se corte el cordón en cuanto salga la cabeza. Muchas matronas experimentadas aseguran de que casi nunca es necesario cortar el cordón en esta situación porque, cuando el útero se contrae y la barriga del bebé se mueve hacia abajo, el cordón se afloja.
Es mejor evitar el corte prematuro del cordón por dos razones. En primer lugar, si los hombros del bebé se atascan después de haber cortado el cordón, se quedaría sin oxígeno hasta que nazca. En segundo lugar, el corte del cordón deja al bebé sin una cantidad importante de su sangre que normalmente recibiría de la placenta a través del cordón durante los primeros minutos después del parto, lo que se relaciona con varios problemas, como  un riesgo más elevado de anemia durante la infancia.
Si el bebé no nace en buenas condiciones, la matrona le reanimará, y los pasos que se siguen en casa, al menos en primera instancia, son los mismos que en el hospital (ver más abajo en  “¿y si el bebé necesita reanimación?”


2.¿Y si hay una distocia de hombros?

Distocia de hombros significa que la cabeza del bebé ha salido, pero los hombros se quedan atascados. Es una amenaza grave para el bebé, ya que no podrá respirar hasta que todo el cuerpo se encuentre fuera de la madre, porque los pulmones no tienen espacio para hincharse, y es posible que tampoco reciba oxígeno por el cordón, que puede estar comprimido. Es una situación difícil tanto si se da en el hospital como en casa.
Primero de todo hay que destacar que la distocia de hombros es más frecuente en los partos donde la mujer está reclinada sobre su espalda y sin libertad de movimientos. Cuando la madre puede elegir en qué posición parir, instintivamente elegirá, en casos de posible distocia, una posición asimétrica que permita que el bebé rote y facilite así el nacimiento. El uso de oxitocina sintética también aumenta el riesgo de distocia. Por tanto, hay muchos más casos de distocia en el hospital que en casa.
Por otra parte, las matronas que atienden en casa saben qué hacer en caso de distocia, y las maniobras que se pueden realizar para liberar el hombro atascado se pueden realizar tanto en los partos hospitalarios como en los domiciliarios. Normalmente consisten en cambiar a la mujer de posición. La maniobre de McRoberts, por ejemplo, consiste en tumbar a la muer de espaldas, con las rodillas flexionadas bajo las axilas mientras la matrona desatasca el hombro con la mano.
Información sobre distocia y las maniobras que se realizan para solucionarla en la página de mimos y teta
Información amplia sobre distocia en inglés

3.¿Y si el bebé necesita reanimación?

Las matronas que atienden partos en casa llevan equipos de reanimación a los nacimientos y están entrenadas para reanimar al bebé. La mayoría de los métodos de reanimación que se emplean en los hospitales están disponibles en casa también y, desde luego, todos los que es más probable necesitar tras un parto vaginal eutócico.
En los estudios se muestra que es más probable que los bebés necesiten reanimación cuando nacen en el hospital, esto se debe a varias causas: en primer lugar, en los partos domiciliarios la madre no suele recibir medicamentos para el dolor. La epidural y otros tipos de anestesia aumentan el riesgo de necesidad de reanimación. Por otra parte, en algunos hospitales todavía es frecuente el pinzamiento prematuro del cordón umbilical, lo que hace que el bebé necesite respirar con urgencia, ya que no recibe oxígeno a través del cordón umbilical.
“Reanimación” es un término que se da a diferentes medidas que se toman para ayudar o permitir que al recién nacido a que respire por sí mismo. Las formas más comunes incluyen:
  • Estimular al bebé frotando su piel vigorosamente.
  • Succionar la boca y nariz con una pera u otro artefacto para quitar la mucosidad o cualquier cosa que bloquee las vías respiratorias.
  • Dar aire u oxígeno al bebé mediante un ambú (una bolsa de aire y una máscara que se acciona manualmente) o por entubación, con una sonda que se pasa por la tráquea y puede estar conectada a un respirador.
  • Si la respiración del bebé se ve afectada por los opiáceos contra el dolor que haya tomado la madre, se puede administrar al bebé el medicamento Naloxona.
Succionar, la Naloxona, y ventilar con la máscara son todo intervenciones que se pueden realizar en casa. La entubación no se realiza en casa ya que el procedimiento es arriesgado y puede empeorar la situación respiratoria del bebé,  pero sólo es necesaria en casos muy serios. Si se necesita reanimación durante un periodo de tiempo largo, la matrona utilizará la bolsa y máscara durante el translado al hospital. Hay estudios que muestran que la ventilación de aire al recién nacido es igual o más efectiva que la ventilación de oxígeno.

4.¿Y si quieres la epidural?

En casa no se puede poner la epidural, ya que se necesita un anestesista para ello. Además, la epidural conlleva muchos riesgos, por lo que si realmente la mujer desea usarla en un parto domiciliario debería ser transladada al hospital.
Hay varios puntos a tener en cuenta. En primer lugar el dolor en los partos en casa suele ser más manejable que en los partos hospitalarios, porque la mujer tiene libertad de movimiento e intimidad, lo que favorece la secreción de endorfinas que mitigan la sensación de dolor. Además en casa es más fácil para la mujer llevar a cabo otros métodos para sobrellevar el dolor, como acceso ininterrumpido al agua, vocalización, masaje, ambiente relajado…
Por otra parte, antes de usar la epidural hay que ser consciente de que ésta implica muchos riesgos: para la madre riesgo de hipotensión, temblores, incontinencia urinaria, picores, naúseas y vómitos, dolor de espalda y de cabeza postparto, fiebre y más raramente otros efectos secundarios más graves como convulsiones, parálisis o shock anafiláftico. Para el bebé hay riesgo de sufrimiento fetal, bradicardia, y dificulta el establecimiento de la lactancia, pudiendo ser causa de una succión desorganizada. Además el uso de la epidural favorece una serie de intervenciones, ya que frena las contracciones, lo que propicia el uso de oxitocina sintética, que aumenta el riesgo de sufrimiento fetal, con lo que sube el riesgo de cesárea…. Al emplear la anestesia la mujer deberá permanecer tumbara, lo que dificulta que el bebé baje y gire para colocarse bien, lo que genera la necesidad de nuevas intervenciones.



5.¿Y si necesitaras un parto instrumental (forceps, ventosa)?

Antiguamente se utilizaba a veces la instrumentalización en los partos domiciliarios, pero debido a los riesgos que esto conlleva  para el bebé (heridas en el bebé, riesgo de distocia de hombro) y la madre (desgarro, hemorragia), este tipo de intervenciones no se realizan en casa.
Si se precisaran forceps o ventosas, por ejemplo por no progresión del parto, la madre tendría que ser trasladada al hospital. En ocasiones, tras llegar al hospital la madre da a luz en parto eutócico, mientras que otras veces necesita la instrumentalización. Normalmente no es una situación de emergencia, aunque sí es molesto e incómodo trasladarse a esas alturas del parto.


6.¿Y si se necesita una cesárea?

La inmensa mayoría de cesáreas no programadas se realizan por progreso insuficiente en el parto, una situación en la que ni la madre ni el bebé están en peligro inmediato. Si ese fuera el caso, la madre sería trasladada al hospital. Los partos planeados en el hospital muestran un número de cesáreas muy por encima de los partos planeados en casa. Esto es porque el estar entre extraños y el uso de epidural retrasa o frena en muchísimas ocasiones la dinámica de parto, llevando a una cesárea. Además, en los hospitales se tiende a forzar el proceso de parto, intentando acelerarlo o que siga unos patrones predeterminados de modo que, si la dilatación no se ajusta a ellos, se interviene aumentando así el riesgo de cesárea.
El término “cesárea de emergencia” puede ser confuso, porque en realidad significa que esa cesárea no estaba planeada al principio del parto, no hace alusión a si la madre o el bebé están en peligro inmediato. Lo que normalmente asusta es una cesárea de verdadera urgencia, en la que el bebé tiene que nacer inmediatamente, pero esto es muy raro en un parto de bajo riesgo donde se respeta todo el proceso. Aún así, puede suceder. Puede que el latido fetal indique a la matrona que el bebé está en serias dificultades,  que el cordón esté muy apretado alrededor del cuello (aunque, como hemos, dicho, un tercio de bebés viene con vuelta al cuello y no da problemas), o  que el cordón esté presionado dentro del útero. También la madre podría sangrar por un desprendimiento parcial de placenta o, muy raramente, por una ruptura uterina.
En una emergencia como ésta, la matrona llamaría inmediatamente a una ambulancia y se avisaría al hospital para que prepararan el quirófano y el equipo quirúrgico. El equipo de la ambulancia transladaría a la madre directamente a quirófano. Durante la espera, la matrona abriría una vía para facilitar que se ponga el gotero una vez en el hospital.
¿Cúanto tiempo llevaría transladar a la madre al hospital? Obviamente depende de la distancia hasta el hospital y del tráfico, pero incluso si el parto comenzó en el mismo hospital, preparar el quirófano y el material quirúrgico también lleva tiempo. Hay una tabla interesante en el estudio de Tuffnell et al que muestra los pasos que se siguen desde que se toma la decisión hasta el nacimiento en una operación de cesárea. Si estuvieras de parto y hubiese pérdida de bienestar fetal, te sorprendería cúanto tiempo se tarda en empezar a operar, y el tiempo que tardaría el cirujano en empezar.
En el Reino Unido, el objetivo es que la cesárea se realice a los 30 minutos de tomar la decisión, pero los estudios muestran que este objetivo normalmente no se cumple. Por ejemplo MacKenzie and Cooke (2001) descubrieron que en el hospital de Oxford, el tiempo entre decisión y nacimiento en las cesáreas de emergencia estaba en 42.9 minutos.
Es inevitable que el traslado desde casa para la cesárea de emergencia requerirá más tiempo que en los partos hospitalarios pero, dependiendo de lo largo que sea el traslado, la diferencia no será tan grande como se podría esperar.
El asunto principal es que en los partos domiciliarios, que son de bajo riesgo, y sin intervenciones que aumenten ese riesgo, como inducción o uso de medicamentos, las posibilidades de necesitar una cesárea de emergencia son realmente muy bajas.

7.¿Y si tienes placenta retenida o hemorragia post-parto?

Las matronas que atienden partos en casa llevan a los nacimientos los mismos medicamentos que se usan en el hospital para expulsar la placenta y para parar una hemorragia, como la oxitocina sintética o el metergin. Si aun con estas medidas, la hemorragia no se controlara, se llamaría a una ambulancia para el traslado al hospital mientras se toman otras medidas para las cuales la matrona también está preparada, como poner suero.
En cualquier caso, el riesgo de una hemorragia post-parto es menor en los partos domiciliarios, ya que las hemorragias son a veces causadas por los procedimientos empleados en el hospital.

8.¿Y si hay un prolapso de cordón?

El prolapso de cordón es una situación rarísima pero muy grave, que consiste en que cuando el cordón umbilical sale del útero antes que bebé y se puede sentir en la vagina. Cuando la cabeza del bebé desciende presiona el cordón y se restringe el aporte de oxígeno. Hay mucho más riesgo de prolapso de cordón umbilical cuando se ha dado una rotura de membranas prematura.
Normalmente se requiere una cesárea de emergencia. Si esta situación se diera en casa, la matrona indicaría a la madre que se pusiera a cuatro patas con la cabeza más baja que el resto del cuerpo para alivir la presión de la cervix y del cordón. Es posible que la matrona tuviera que mantener una mano dentro de la vagina, manteniendo la cabeza del bebé encima del cordón, mientras se espera a que llegue la ambulancia o durante el traslado al hospital. Sería una visión interesante para los vecinos, pero podría salvar la vida del bebé. En cualquier caso, este es un caso en que cualquier demora puede ser fatal y en el que, sin duda, el hospital es el mejor sitio para estar. El asunto es ¿qué probabilidades hay de que ocurra un prolapso de cordón?
El prolapso es una complicación que puede ser fatal tanto en casa como en el hospital. En el estudio  National Birthday Trust Fund de partos en casa en el Reino Unido se buscaron casos de prolapso de cordón. De un total de 10,695 mujeres, ocurrió un prolapso. Los autores detallan que esta situación normalmente se da en 1 de cada 900 nacimientos, pero es mucho más probable en algunas categorías de alto riesgo: presentación de nalgas o transversa, bebés pequeños, polihidramnios… son tipos de partos que se descartan para ser domiciliarios y se atienden en el hospital.

9.¿Y si el bebé muere? ¿Cómo te sentirás entonces?

Hay bebés que mueren durante partos en casa, también hay bebés que mueren en partos en el hospital. Los estudios serios muestran la misma probabilidad de muerte perinatal en partos domiciliarios y hospitalarios. La muerte puede deberse a anomalías congénitas o a cosas que podrían haber pasado en cualquier lugar.
En rarísimas ocasiones un bebé muere en un parto domiciliario en una situación en la que podría haber sobrevivido en un parto hospitalario. Quizá en una cesárea de verdadera emergencia con un traslado dificultoso. Pero la situación contraria también se da, hay bebés que mueren en partos hospitalarios cuando podrían haber sobrevivido si hubieran nacido en su casa. Esto podría pasar por dificultades respiratorias tras una cesárea, una infección adquirida en el hospital, traumatismos de un parto instrumental, reacción a los medicamentos que tomó la madre o lesiones provenientes de la inducción.
La mayoría de las veces no se puede saber si en un sitio o en otro el resultado habría sido diferente. Lo que sí se puede hacer es mirar a los resultados en cifras de los estudios que comparan partos en casa y partos hospitalarios, y la realidad es que los expertos coinciden en que en los partos en casa no hay más probabilidad de que el bebé muera, pero sí mucho menos riesgo de que la madre o el bebé sean sometidos a intervenciones dañinas y no deseadas.
Más información:
Estudios sobre la seguridad del parto en casa